Trucos de caza
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by: Guest
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Hace un mes aproximadamente comenzó la temporada de caza y León es tierra de grandes cazadores por lo que en muchas casas comienza a abundar la carne de caza.
Para este tipo de carne hay que tener en cuenta unos principios básicos que hay antes de decidirse a cocinar carnes procedentes de la caza. Cualquier animal criado en estado salvaje tiene una carne más consistente y más dura que otra de la misma especie criada en granja. El sabor de la carne de caza tendrá un sabor más o menos fuerte, intenso y característico a una u otra hierba.
Por eso, como norma general e importante, cualquier pieza de caza hay que dejarla reposar y airear como mínimo 48 horas. Los despojos deben quitársele cuanto antes y no lavar hasta que no se haya aireado. Con las aves, después de desplumadas se les pasará por una llama viva, con el fin de eliminar el pequeño plumón que queda pegado a la carne y dejarlas airear sin lavar. Para quitarles las plumas un truco es meterlos en agua hirviendo o tenerlos previamente en el frigorífico. Para conservarlas posteriormente mejor en papel de aluminio. Si queremos congelarlas debemos saber que La carne aguanta bien seis meses de congelación y los despojos sólo tres meses.
A la hora de cocinarlo cualquier carne o ave se puede dejar en maceración previa, en un adobo gustoso que lleve ajo, aceite y especias o hierbas aromáticas (tomillo, romero…) antes de cocinarla. El mejor truco de caza para que la carne quede blanda es sazonar los guisos al final de la cocción. Además, si la pieza de caza no es demasiado joven, para prevenir que la carne quede dura cuando se cocine, se puede dejar en reposo previamente vaciada y sin quitarle la piel, uno o dos días en un lugar fresco.
En general, toda la carne de caza (de pluma, de pelo o mayor) está estupenda en guisos y estofados, pero, además, los ejemplares jóvenes resultarán más sabrosos cocinados a la brasa o asados. Si ves que la carne te va a quedar dura resérvala para hacer paté.
Otra trampa que se suele hacer es dejar preguntas en blanco. Una decisión que para el profesor del CEF es equivocada: “El número de cuestiones no contestadas también se evalúa, y dejar muchas sin responder puede eliminar al candidato”.
Además, la congruencia entre las respuestas se comprueba en una posterior entrevista personal. La manager de Hays recuerda que “la sinceridad y la coherencia también se miden en las contestaciones”.
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