Comer barato
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by: Guest
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¿Tienes pensado ir de vacaciones a Bali con la mochila al hombro y poco dinero? Entonces decide en qué vas a ahorrar, en comida, trasporte o alojamiento. Eso depende del gusto de cada uno, yo por ejemplo no puedo dormir en cualquier parte, pero si puedo comer de todo así que si a ti no te molesta comer en la calle apunta estos nombres: son restaurantes callejeros donde se come bien, sabroso y barato en Bali:
Ibu Oka Warung: está frente al Palacio Real y es un destino de locales y turistas. El plato mas llamativo es el Babi guling, un cerdo rostizado enorme que se corta y sirve en trozos junto con arroz, vegetales picantes, salsa e intestinos fritos. Los restaurantes baratos abre a partir de las 10:30am y las mesas siempre se llenan rápido.
Bebek Bengil: aquí puedes degustar el plato mas popular de Bali, el bebek tutu o pato ahumado. Aquí todo gira alrededor del pato y esta carne se sirve con arroz y vegetales. Un pato entero para dos personas es lo usual. Puedes comer barato dentro del edificio en una de las cabañas de bambú tradicionales.
Puteri Minang: sirve comida de Sumatra y de origen musulman así que el menú no tiene cerdo. Hay por lo menos dos puestos por aldea y sirven unos 20 platos distintos en el almuerzo y en la cena. Te sirves tu mismo y es comida barata
Grill Nuri’s Warung: está situad sobre Jalan Raya y es un puesto que desprende aromas increibles. Hay mesas de madera, sirven martinis, cordero, cerdo y pescado fresco.
Warung Nasi Be Tutu: si vas de compras al mercado de Ubud enfila al sótano que allí hay un mercado de puestos de comida. Es un sitio algo oscuro y la luz de sol se cuela por algunas ventanas altas pero siempre hay mucha gente y muchos aromas. Es necesario llegar temprano porque la comida se acaba alrededor de las 11am.
Sentado a su mesa en un rincón de su casa, frente a una ristra de unos 25 bolígrafos alineados junto a él, António Lobo Antunes espera a que el libro le llegue para ponerse a escribir. Terminó el último en septiembre y desde entonces ("demasiado tiempo ya, no es normal eso") trata de que dentro de sí cuaje una nueva obra, una nueva novela, un nuevo delirio estructurado, que es como a él le gusta denominar sus escritos. Pero no llega. Confiesa que se siente culpable cuando no escribe y que mientras tanto, lee y traduce al portugués, para entretenerse, los clásicos latinos Horacio u Ovidio. El escritor portugués vivo más prestigioso del país, nacido en Lisboa en 1942, con una veintena larga de libros publicados, candidato recurrente al Nobel, gasta fama de huraño pero de cerca es amable, incluso guasón a veces y a su manera. Fuma como un carretero y es amigo de echar la ceniza en un paquete de tabaco arrugado y vacío. Vive enteramente consagrado a su oficio absorbente: desentrañar la esencia del ser humano a través de la literatura.
Para eso, este hombre, que no tiene ni móvil ni tarjeta de crédito, que escribe a mano con alguno de esos veintitantos bolígrafos alineados en su mesita, no deja que nada le distraiga del libro (cuando el libro llega): ni el lector, ni los críticos, ni los premios, ni la calle, ni siquiera él mismo. Confiesa que lo mejor de su escritura surge cuando ya lleva tres horas trabajando y se encuentra cansado, y la lógica de las emociones y los afectos vence entonces a la de la mente que es, según sus propias palabras, una suerte de "comisario político". Es entonces cuando su mano se desliza sola. Ahora presenta en España su última obra, ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar? (Mondadori, a partir del próximo día 19), una novela en la que se cruzan las voces de los muertos y los vivos de una familia rota venida a menos, dedicada a la crianza de toros bravos, originaria de una región rural del Alentejo. Estructurada como una corrida de toros, cada capítulo viene precedido por un epígrafe taurino referido a las partes de la lidia.
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