Juegos de azar
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A la vez que permite una variedad de juegos y deportes, el Islam prohibe cualquier juego que incluye apuestas, es decir; que tiene elementos de azar en él. Ya hemos mencionado el hadiz del Profeta (B y P) que dice: "Quien dice a su amigo: 'Ven vamos a apostar', debe dar caridad".
No es permitido que el musulmán procure relajamiento, y recreación en lo juegos de azar, tampoco es permitido que obtenga dinero a través de ellos. Detrás de la estricta prohibición de los juegos de azar encontramos los siguientes nobles y coherentes objetivos:
1) Las enseñanzas islámicas urgen al musulmán a que siga las directivas de Allah para ganarse el sustento, que haga uso de las leyes naturales y medios directos para obtener su objetivo. Los juegos de azar online, que incluyen la lotería, por otro lado, hacen a la persona dependiente de la suerte, la "buena suerte" y otras vanas esperanzas, alejándolo de la labor honesta, el trabajo serio y el esfuerzo productivo. La persona que depende
del azar pierde el respeto por las leyes de causalidad que Allah estableció y que nos manda usar.
2) En el Islam, la propiedad privada es inviolable; a nadie se le puede quitar su propiedad sino a través de un intercambio legal o que la de gratuitamente como regalo o caridad. Así pues, quitarle algo a una persona a través de los juegos de azar o las apuestas es ilícito.
3) No es de sorprenderse que los apostadores sientan odio entre ellos, aunque aleguen no ser afectados por las pérdidas. Siempre hay un ganador y un perdedor. El perdedor puede aparentar estar conforme; pero detrás de su resignación está la frustración, el enojo y el remordimiento: frustración por la decepción, enojo por el dinero que perdió y remordimiento por no haber apostado a la jugada ganadora.
4) La apuestas pueden ser compulsivas. El perdedor juega nuevamente para ganar el siguiente juego y así recuperar sus pérdida anteriores; y el ganador juega nuevamente para disfrutar el placer de ganar, llevado por al ambición de ganar más. Naturalmente, la suerte cambia, el perdedor se convierte en ganador y el ganador en perdedor, y el placer de ganar se convierte en la amargura de perder. Así, los apostadores seguirán jugando, imposibilitados de dejarlo; éste es el secreto de la adicción a las apuestas y los juegos de azar.
5) Por causa de esta adicción, las apuestas online son un peligro para la sociedad y para el individuo. Este habito consume el tiempo y la energía de los apostadores, convirtiéndolos en ociosos improductivos y parásitos sociales., que toman pero no dan, que consumen pero no producen.
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