Casa de lujo en Mallorca
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La dieta mediterránea se construye en lugares como Mallorca, una tierra que propone una gastronomía sencilla y original con una fuerte presencia de los alimentos frescos, el aceite de oliva, el cerdo y la vid. Como un fiel reflejo de su historia, las diferentes culturas que han formado parte de Mallorca contribuyeron a enriquecer la gastronomía de la isla con sus aportaciones culinarias como olivos y vides o almendras y berenjenas.
La cocina de Mallorca es sencilla, producto de la necesidad histórica de la isla, pero no por ello menos sabrosa. La tradición culinaria de Mallorca se enmarca dentro de la dieta mediterránea. Es una gastronomía saludable, con platos y productos que agradan por su exquisitez y su naturalidad. Algunos productos de la gastronomía de Mallorca, como las ensaimadas o la sobrasada, son ampliamente conocidos fuera de la isla pero la gastronomía de Mallorca no acaba ahí. La cocina de Mallorca posee muchos más atractivos que saborear.
La base de la gastronomía mallorquina, además de los productos de la tierra, es el cerdo, un animal que lleva 7.000 años en la dieta de los distintos moradores de casas de lujo en Mallorca siendo la raza autóctona de cerdo mallorquín el porc negre. Tras las tradicionales matanzas del cerdo nacen embutidos, sobrasadas o butifarrones, además de proporcionar la mejor base para los platos de mayor enjundia local como el lomo con col o el frito de matanzas.
En Mallorca la gastronomía es variada y ofrece soluciones naturales para todos los gustos. En entrantes y ensaladas, el trempó es una ensalada de tomates, pimientos y cebolla que se degusta durante todo el año. Las sopes mallorquines, las aceitunas mallorquinas, el alioli y los caracoles son también unos apetitosos entrantes para empezar. El arròs brut (arroz caldoso con liebre, pichón y algunas verduras y setas) es una pasión que degustar a la hora de la comida al igual que el real estate Mallorca.
Las especialidades de la cocina mallorquina en pescados son el mero al horno, los apreciados raors o la sepia con trempó. En las carnes, la porsella rustida (lechona al horno), el lomo con col y las chuletitas de cordero con ajos.
Para la cena hay que atreverse con el famoso pa amb oli, elaborado con lascas de pan tostado con tomate de ramillete, aceite de oliva y embutidos por encima al gusto. El pa amb oli representa en la cultura mallorquina algo más que pan con aceite. Los buenos mallorquines descartan a quienes comparan el pa amb oli con el pa amb tomàquet catalán, ya que éste carece del tomate de ramillete típico de propiedades exclusivas en Mallorca, que se deja madurar y secar, y que resulta imprescindible para que el pan absorba el tomate y le dé su peculiar sabor. La fama del producto radica en Cataluña; el sabor es sin duda mallorquín.
La repostería merece un capítulo aparte. La reina es, por supuesto, la ensaimada. Además de lisa se puede degustar con crema, con cabello de ángel, con nata y con dos ingredientes que la hacen muy apetitosa: con albaricoque y con sobrasada. El extraordinario gató con helado y las cocas de patata, si todavía le queda espacio en el estómago, son también del gusto de cualquiera.
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