Puerto de barcelona
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La ciudad condal va camino de acoger un puerto con grandes yates prácticamente en el corazón de la ciudad, al estilo del Principado de Mónaco.
El Ajuntament ve con muy buenos ojos el proyecto de reforma que pretende llevar a cabo Salamanca Group, grupo inversor con sede en Londres que hace un año compró Marina Port Vell y se hizo con la concesión de los amarres, que finaliza en 2021. Fue en Mónaco, en septiembre, el primer lugar donde se hizo público el plan, buscando ya posibles clientes y definiéndolo como “uno de los mejores destinos del mundo para yates de gran eslora”.
Se trata de convertir los 413 amarres actuales en sólo 150 aptos para alquiler de embarcaciones de hasta 180 metros de eslora. Además, se prevé que los propietarios puedan acceder y aparcar frente a los yates y habilitar un restaurante y una zona para tripulaciones. Lo más delicado puede ser el plan de seguridad que el proyecto publicita: “Accesos con puertas a los pantalanes y zonas para grandes yates con restricción de acceso al público y vallas de seguridad”. Ya han empezado las primeras obras para arreglar pantalanes y los promotores quieren tener el proyecto listo el próximo otoño, para lo que ya están recolocando a los dueños actuales de alquiler de amarres.
El Consistorio considera que el proyecto puede “ayudar a actualizar y consolidar” el “clúster náutico más importante del mundo”, según dijo ayer el concejal de Hàbitat Urbà, Antoni Vives. El responsable urbanístico del Ajuntament destacó que “si se hace bien”, la propuesta -que oficialmente aún no se ha hecho llegar al Consistorio- generará “más actividad económica”.
Vives lo dijo ayer tras ser preguntado por PSC e ICV en la comisión de Hàbitat Urbà. Ambas formaciones se unieron para pedir que no se permita el proyecto. Jordi Martí (PSC) alertó de que “puede cargarse la apertura democrática al mar”, mientras Ricard Gomà (ICV) consideró que “privatiza el espacio público y lo entrega a un grupo selecto de turistas”. El ecosocialista dijo que el Port Vell sería “elitista” con “nuevas barreras visuales” y “un modelo de parque temático y expulsión de los residentes”. Unas críticas que no respaldaron ni el PP ni Joan Laporta (UxB), que, entre sonrisas de los presentes, defendió los yates de lujo.
Vives lamentó que las críticas procedan de quien gobernando autorizó el Maremàgnum o el hotel vela y recordó que el Ajuntament controlará el proceso de creación del nuevo puerto de Barcelona. “El planeamiento lo tendremos que acabar aprobando nosotros”.
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